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domingo, 28 de febrero de 2016

EL ALCANCE DE LOS SERVICIOS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN DE MANERA EQUITATIVA EN LA COMUNIDAD Y LA SOCIEDAD. (OPINIÓN)

EL ALCANCE DE LOS SERVICIOS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN DE MANERA EQUITATIVA EN LA COMUNIDAD Y LA SOCIEDAD. (OPINIÓN)

En mi opinión esto es de una manera igualitaria ya que hay ciertas formas de lograr lo que cada quien se plantea así como en un cierto desarrollo se deben de tener en mente esa equidad.

EL ALCANCE DE LOS SERVICIOS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN DE MANERA EQUITATIVA EN LA COMUNIDAD Y LA SOCIEDAD.

EL ALCANCE DE LOS SERVICIOS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN DE MANERA EQUITATIVA EN LA COMUNIDAD Y LA SOCIEDAD.

El alcance que proporciona una buena gestión de servicios es de gran beneficio para toda empresa, en este caso, para las pymes si quieren garantizar una plena identificación con sus consumidores, fidelidad, pertenencia.

Al evaluar el rol, que la gestión de servicios le genera a la función de mercadeo es muy importante ser tomado en cuenta por la gerencia de mercados.

Consideramos oportuno la opinión que nos lega Gerson Contreras, participante del Programa de Postgrado de Gerencia de la calidad y productividad de la Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela, que el mercado de servicio cultiva las relaciones con los clientes a través del aprendizaje, uso de información relevante y personalización o mercadeo racional. 

LA EQUIDAD SOCIAL EN EL ACCESO A LAS TÉCNICAS. (OPINION)

Para mi la equidad social en este campo se puede representar de diferentes formas, ya que esto es algo para mi que significa que se deben de tener campos iguales para obtener el mejor resultado.

LA EQUIDAD SOCIAL EN EL ACCESO A LAS TÉCNICAS.

En la técnica y la tecnología equidad social se refiere al derecho de todos a acceder a las técnicas relacionadas con los procesos productivos y el derecho al disfrute de los productos resultantes de transformar materias primas en artefactos o servicios que satisfagan las necesidades de un grupo social.el concepto de desarrollo sostenible también ha sido un principio para las innovaciones y cambios técnicos relacionados con la creación de herramientas y maquinas que dependan menos de la fuerza física, lo contribuye de forma indirecta, la equidad social en el acceso a la técnica y sus productos.

martes, 23 de febrero de 2016

PORTADA, BLOQUE 4

miércoles, 3 de febrero de 2016

LA APLICACIÓN DE NUEVAS TÉCNICAS EN LOS PROCESOS TÉCNICOS PARA AUMENTAR LA PRODUCTIVIDAD,LA CALIDAD Y LA EFICIENCIA

Taylor elaboró un sistema de organización racional del trabajo, ampliamente expuesto en su obra Principles of Scientific Management (1912), en un planteamiento integral que luego fue conocido como “taylorismo”. Se basa en la aplicación de métodos científicos de orientación positivista y mecanicista al estudio de la relación entre el obrero y las técnicas modernas de producción industrial, con el fin de maximizar la eficiencia de la mano de obra, máquinas y herramientas, mediante la división sistemática de las tareas, la organización racional del trabajo en sus secuencias y procesos, y el cronometraje de las operaciones, más un sistema de motivación mediante el pago de primas al rendimiento, suprimiendo toda improvisación en la actividad industrial. Frederick W. Taylor intentó eliminar por completo los movimientos innecesarios de los obreros con el deseo de aprovechar al máximo el potencial productivo de la industria. Hizo un estudio con el objetivo de eliminar los movimientos inútiles y establecer por medio de cronómetros el tiempo necesario para realizar cada tarea específica. La organización científica del trabajo en la revolución industrial Al taylorismo como método de trabajo, se lo denominó organización científica del trabajo o gestión científica del trabajo, entendida como forma de dirección que asigna al proceso laboral los principios básicos del método científico, indicando así el modo más óptimo de llevar a cabo un trabajo y repartiendo las ganancias con los trabajadores. Se basa en la división del trabajo en dirección y trabajadores, la subdivisión de las tareas en otras más simples y en la remuneración del trabajador según el rendimiento. El sistema de Taylor bajó los costos de producción porque se tenían que pagar menos salarios, las empresas incluso llegaron a pagar menos dinero por cada pieza para que los obreros se diesen más prisa. Para que este sistema funcionase correctamente era imprescindible que los trabajadores estuvieran supervisados y así surgió un grupo especial de empleados, que se encargaba de la supervisión, organización y dirección del trabajo. Este proceso se enmarcó en una época (fines del siglo XIX) de expansión acelerada de los mercados que llevó al proceso de colonialismo, que terminó su cruzada frenética en tragedia a través de las guerras mundiales. Su obsesión por el tiempo productivo lo llevó a trabajar el concepto de cronómetro en el proceso productivo, idea que superaría a la de taller, propia de la primera fase de la Revolución Industrial. La organización del trabajo taylorista transformó a la industria en los siguientes sentidos: Aumento de la destreza del obrero a través de la especialización y el conocimiento técnico. Mayor control de tiempo en la planta, lo que significaba mayor acumulación de capital. Idea inicial del individualismo técnico y la mecanización del rol. Estudio científico de movimientos y tiempo productivo. La división del trabajo planteada por Taylor efectivamente reduce los costos y reorganiza científicamente el trabajo, pero encuentra un rechazo creciente del proletariado, elemento que sumado a la crisis de expansión estructural de mercado (por velocidad de circulación de la mercancía) lo llevaría a una reformulación práctica en el siglo XX que es la idea de fordismo. Según el propio Taylor, las etapas para poner en funcionamiento su sistema de organización del trabajo eran las siguientes: 1. Hallar diez o quince obreros (si es posible en distintas empresas y de distintas regiones) que sean particularmente hábiles en la ejecución del trabajo por analizar. 2. Definir la serie exacta de movimientos elementales que cada uno de los obreros lleva a cabo para ejecutar el trabajo analizado, así como los útiles y materiales que emplea. 3. Determinar con un cronómetro el tiempo necesario para realizar cada uno de estos movimientos elementales y elegir el modo más simple de ejecución. 4. Eliminar todos los movimientos mal concebidos, los lentos o inútiles. 5. Tras haber suprimido así todos los movimientos inútiles, reunir en una secuencia los movimientos más rápidos y los que permiten emplear mejor los materiales más útiles. La aplicación del sistema de Taylor provocó una baja en los costos de producción porque significó una reducción de los salarios. Para estimular a los obreros a incrementar la producción, muchas empresas disminuyeron el salario pagado por cada pieza. Hacia 1912 y 1913 se produjeron numerosas huelgas en contra de la utilización del sistema de Taylor. Quedaba atrás, definitivamente, la época en que el artesano podía decidir cuánto tiempo le dedicaba a producir una pieza, según su propio criterio de calidad. Ahora, el ritmo de trabajo y el control del tiempo de las tareas del trabajador estaban sujetos a las necesidades de la competencia en el mercado. Los principales puntos del modelo de organización de Taylor fueron determinar científicamente trabajo estándar, crear una revolución mental y un trabajador funcional. A finales del s. XIX, principios del XX nos encontramos dos esferas sociales diferenciadas: el campo y la fábrica. Hay una tendencia a la mayor división social del trabajo: tareas cada vez más simples, parcelación progresiva de las tareas. Los fines del modelo consistían en aumentar la productividad, consiguiendo más por menos, cuestión que desemboca en la descualificación de los obreros. Con la división del trabajo se eliminan costos y el trabajo artesanal, se consigue que el conocimiento pase a los ingenieros, los oficios dejan de tener la posición preferente y negociadora que tenían hasta el momento, así el trabajador pierde ese poder negociador como resultado de la conversión a tareas simples. La fragmentación del trabajo produce una descualificación al destruirse los antiguos oficios, fragmentándolos y descomponiéndolos, aumentando la eficiencia y bajando los costos ya que al trabajador que lleva a cabo tareas simples se le paga menos. Este sistema conlleva un problema: el monopolio del conocimiento, interés en que ese conocimiento no trascienda para así lograr mantener aquél régimen.

LAS NUEVAS FUENTES DE ENERGÍA Y LOS MATERIALES DE ULTIMA GENERACIÓN, Y SU APLICACIÓN EN LA INFORMÁTICA

Las nuevas fuentes de energía y los materiales de última generación y su aplicación en la informática. La desigual distribución de las reservas mundiales de combustibles clásicos (carbón, petróleo, gas natural, etc.) y la sospecha de que en un plazo no demasiado largo lleguen a ser insuficientes para cubrir la creciente demanda han obligado a estudiar nuevos procedimientos de obtención de energía. Una aspiración de todos los tiempos ha sido la de la transformacióp utilizable de los tipos naturales de e.; sin embargo, su desarrollo en gran escala, excepto para el caso de la e. hidráulica, no ha pasado todavía del plano experimental. Por ej., la e. de las mareas está siendo estudiada con creciente interés; la e. cinética de los vientos, que durante siglos ha sido utilizada como motriz para pequeños ingenios, está sufriendo también una cuidadosa investigación, así como la e. geotérmica de los volcanes que en la actualidad ya suministra calor a alguna pequeña ciudad. De cualquier forma, estas ideas representan soluciones de tipo local con una gran dependencia de agentes exteriores incontrolables y no pueden ser consideradas como de aplicación universal; de ahí que la mayor parte de la investigación se oriente en otras direcciones. La energía nuclear. Desde el descubrimiento de la radiactividad (v.) al final del siglo pasado, los físicos han hecho conjeturas acerca de la e. almacenada en el átomo. La medida de las masas atómicas demostró la existencia de dos reacciones nucleares exoenergéticas aprovechables como fuentes de e. útil: la fisión y la fusión nuclear (v.). La reacción de fisión, producida sólo en determinados elementos pesados, fue la primera realidad en este aspecto. Los reactores nucleares (v.), cuyo objetivo es proporcionar un medio en el cual la fisión pueda ser iniciada, sostenida y controlada, están suministrando ya una parte sustancial de la electricidad consumida en el mundo. El uranio (v.), «combustible» básico para estas instalaciones, es un elemento relativamente abundante (0,004°% de la corteza terrestre), pero sus minerales lo contienen en muy pequeña cantidad, lo que encarece considerablemente su explotación. Además, sólo uno de los tres isótopos (v.) que contiene el uranio natural es fisionable en alta proporción, el U235, lo que supone la necesidad de consumir grandes masas de combustible. Ello ha llevado a la utilización del uranio enriquecido (con alta proporción de U235) que reduce el tamaño del reactor y aumenta la vida útil del combustible. El enorme coste del enriquecimiento del uranio hace que su obtención esté todavía limitada a países de avanzado desarrollo industrial, lo que obliga a los restantes a depender de ellos para sus necesidades de combustible; países con grandes reservas de mineral de uranio tienden a mantener su autonomía utilizando el uranio natural, a pesar de que ello suponga la construcción de reactores de tecnología ya superada. Por otra parte, un estudio de las reservas mundiales de uranio no conduce a conclusiones optimistas. Países en los que la proporción de electricidad de origen nuclear va en aumento temen agotar pronto sus reservas y dirigen su atención hacia otro material fisionable: el plutonio. El plutonio se obtiene como subproducto del uranio ya «quemado» en el reactor; la comparación de las propiedades de estos dos elementos como combustibles nucleares, demuestra que el plutonio no presenta ventajas decisivas para los reactores de tecnología actual (reactores térmicos) y no parece que vaya a ser utilizado en ellos en gran escala y con carácter general, pero aparece como combustible ideal para los reactores rápidos, que son en la actualidad el paso más avanzado de la tecnología nuclear. Éstos se fundan en el empleo de los neutrones desprendidos en la reacción de fisión con toda su e. inicial, lo que supone la necesidad de un agente de extracción de calor de excelentes características, p. ej., el sodio líquido. Estos reactores constituyen el medio más eficaz para utilizar el plutonio procedente de los sistemas térmicos; su capacidad para regenerar más plutonio hace que el aprovechamiento de la e. disponible en el uranio alcance el 75%, frente a un porcentaje del 1 ó 2% en el caso de los reactores térmicos. Inglaterra, país avanzado en este aspecto, tiene en construcción el prototipo PFR que estará en servicio antes de 1980. Alemania, la URSS y los Estados Unidos tienen otros prototipos en construcción. De todas formas, la fisión no es la respuesta completa al problema de la obtención de e. nuclear, pues aunque las fuentes de materiales básicos son muy abundantes, especialmente minerales de uranio y torio, existen muchos países que, o no poseen estos minerales, o no tienen medio para preparar el mejor combustible nuclear, el uranio enriquecido. En cambio, la fusión nuclear (fundamento de la bomba H) promete ser la fuente de e. del futuro. Su material combustible esencial es el deuterio, isótopo pesado del hidrógeno, que se presenta en el agua en la proporción de 1/6.500. La enorme cantidad de agua que existe en la Tierra representaría una reserva prácticamente inagotable. Si el proceso de la fusión fuera operativo, aun a muy bajo rendimiento, el coste del combustible sería insignificante. Pero todavía es necesario resolver problemas tecnológicos extremadamente difíciles antes de que la e. de fusión pueda ser dominada. En numerosos laboratorios se investiga sobre estos temas; el principal interés se centra en el estudio del plasma (v.), especie de cuarto estado de la materia, necesario para que la fusión tenga lugar. Afortunadamente, las reservas de combustibles clásicos y de fisión son suficientes para permitir una adecuada investigación de la fusión durante varias décadas. Otras fuentes. El desarrollo de fuentes de e. más pequeñas está adquiriendo en los últimos tiempos un gran avance. Son muchos los aspectos de la tecnología actual que necesitan fuentes energéticas propias, bien porque su funcionamiento exija una adecuada autonomía y no permita la conexión a la red general, bien porque su localización esté en sitios donde no es posible la llegada de una instalación grande. El vacío existente entre las baterías químicas primarias o secundarias, que proporcionan potencias de pocos watios, y las grandes centrales eléctricas, se ha cubierto con las llamadas pilas de combustible, dispositivos electroquímicos semejantes a los acumuladores, pero en los que las sustancias reaccionantes son aportadas de forma continua y el producto de la reacción es extraído constantemente. Al igual que motivos militares en las últimas guerras provocaron los estudios minuciosos de la fisión nuclear, el programa espacial está activando en gran medida el desarrollo de estas fuentes energéticas intermedias. La pila de combustible de hidrógeno y oxígeno es la fuente ideal para misiones espaciales de pocos meses de duración: es ligera, limpia, sin vibraciones y fácilmente controlable. Para misiones espaciales de mayor duración se han desarrollado baterías nucleares basadas en la emisión de partículas cargadas desde una superficie recubierta con un radioisótopo. La mayor ventaja atribuida a las pilas de combustible parece ser el hecho de permitir la combustión de materiales clásicos con un rendimiento de conversión de la e. calorífica en eléctrica superior al de las plantas eléctricas de vapor actualmente en servicio, puesto que no estarían limitadas por el rendimiento del ciclo de Carnot. En general, se está prestando especial atención al problema de aumentar el rendimiento en las conversiones de unos tipos de e. en otros, y en especial las que tienen como final la e. eléctrica. El descubrimiento de la termoelectricidad (v.), la conversión termoiónica y la magnetohidrodinámica han permitido pensar en una forma de conversión directa que elimine partes móviles de las máquinas transformadoras, aumentando la eficacia de los sistemas. Con estas nuevas ideas ha empezado a tomar importancia el aprovechamiento de la e. solar, que puede ser convertida directamente en eléctrica por generadores fotovoltaicos. El desarrollo de la primera celda solar de silicio fue anunciado por los Bell Telephone Laboratories en 1952; actualmente se construyen celdas que aprovechan hasta el 25% de la e. radiante, pero su precio sigue siendo muy elevado por lo que sólo se utilizan como fuente de alimentación en satélites artificiales.